1.MONICIÓN DE AMBIENTACIÓN
Hermanos: Al llegar la
plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo
la ley, para rescatar a los que estábamos bajo la ley, a fin de hacernos hijos
suyos. Puesto que ya sois vosotros hijos, Dios envió a sus corazones el
Espíritu de su hijo, que clama “¡Abbá!”, es decir, ¡Padre! Así que ya no eres
siervo, sino hijo; y siendo hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Bienvenidos en este
Adviento a esta celebración de la Misericordia de Dios. El pasado domingo 13,
nuestro Arzobispo Don Ricardo abría la puerta de Misericordia de nuestra
Diócesis, concreción de la Puerta Santa abierta por el Santo Padre Francisco.
La Puerta Santa, en labios
del Papa Francisco, simboliza a la Iglesia que acoge, entra y sale para
proclamar un mensaje cierto y que se mantiene vivo y renovador para todo el que
lo recibe: Cristo. Es puerta, por lo tanto, de salida y no de entrada.
Si la Iglesia es la
“puerta” no es menos cierto que, María, siempre se encuentra como “dintel” en
un plano superior ayudándonos a descubrir, recibir, celebrar y seguir a Jesús
que viene a nuestro encuentro en Navidad. Ella, María, es la que nos invita a
cruzar por la “Puerta de la Misericordia” para que, al dar ese paso,
comprendamos que hemos de ser imitadores de lo que Jesús hizo y nos mandó: hacernos los encontradizos por el amor, la
verdad y la justicia con los demás y recuperar “la viga” de nuestra fe que es
la misericordia.
“MARÍA, DINTEL DE LA PUERTA DE LA
MISERICORDIA”.
Salen tres voluntarios y, con tres piezas, construyen un marco de
puerta. Finalmente, el sacerdote o un cuarto voluntario sobre la parte superior
–en medio- coloca la palabra “MARÍA” o “INMACULADA” o incluso una imagen de la
Virgen María. Ella, María, es dintel de la Puerta de la Misericordia (la
Iglesia) que nos conduce a Cristo.
Canto: Santa María del
Camino/La Doncella/Madre de los Creyentes/….
1.MARÍA, PUERTA DE LA MISERICORDIA POR LA QUE
HEMOS RECIBIDO A CRISTO.
(Oración
a dos coros)
Llamas, María,
silenciosamente
acompañada y rodeada de
Misterios
y lo haces así porque, tu
vida, fue grande en el silencio
porque, Dios, y nadie más,
ocupó lo más santo de tus entrañas
porque, Dios, y nadie más,
gustó la beldad interna de tu cuerpo
¡QUIÉN
PUDIERA COMO TÚ, MARÍA!
Decir al mundo que, en la
pequeñez y en la misericordia
está el secreto de tu
felicidad y tu asombro
Que, en tu humildad, se
funde la llave para conquistar a Dios
que, en tu docilidad, es
donde uno se llena de la fuerza divina
¡QUIÉN
PUDIERA COMO TÚ, MARIA INMACULADA!
Poseer aquella perfección
que al mismo Dios enamora
asaltar y arrancar algunos
de esos dones tuyos
con los que fuiste capaz
de robar el mismo corazón al Creador
Vivir sintiéndonos amados
por esa fuerza alta y extraña
que, cuando se acoge, es
oasis de misericordia y de paz
¡QUIÉN
PUDIERA COMO TÚ, MARÍA!
Responder siempre “SI” sin
mirar a lo que atrás se deja
Ofrecer al Señor el campo
de nuestro interior,
limpio y convertido,
cuidado y reluciente
y que, Él, pudiera acampar
sin miedo a ser rechazado
¡QUIÉN
PUDIERA COMO TÚ, MARÍA!
Caminar, como Tú lo haces,
sin temor ni temblor
sabiendo que, cuando Dios
entra por una ventana de tu casa,
la ilumina con rayos de
paz y de alegría desbordantes
¡QUIÉN
PUDIERA COMO TÚ, MARÍA!
Gracias, Virgen
Inmaculada: eres don y regalo
Llamada a la misericordia
en toda la Iglesia
regalo para todo el pueblo
que, en nuestras luchas y debilidades,
rezamos, cantamos,
proclamamos y veneramos
tu inmensa pureza de Madre
coronada de estrellas.
Amén.
2
.PRESENTACIÓN DEL ICONO DE LA
MISERICORDIA
Lector: “Haced
lo que Él os diga” y, tu mano María, pudo cambiar la voluntad de tu hijo, el Señor,
que con su poder, convirtió el agua en vino.
Al presentar este ICONO
DEL AÑO DE LA MISERICORDIA, lo hacemos sabedores de que –ser misericordiosos
como el Padre- es lo que a Ti, como Madre Misericordiosa, te agrada y el culto
que en verdad mereces.
Ayúdanos, María, a
adentrarnos y centrarnos en esta víspera del Año Jubilar, llevando sobre
nuestros hombros las penas de los demás; en nuestros corazones los sentimientos
de los que sufren; en nuestro pensamiento las necesidades de los que carecen de
algo y en nuestras manos aquello que, hoy en tu ser inmaculado, tantas
emociones despierta: ¡GENEROSIDAD SIN LÍMITES!
Que este icono sea una
convocatoria a mirar con los ojos de Cristo, a tender nuestras manos con las
manos de Cristo, a amar con nuestro corazón desde el corazón de Cristo.
(Salen 4 personas con cuatro cirios –blancos o azules-
representando a los 4 evangelistas y una más mostrando en alto el ICONO DE LA
MISERICORDIA). Se coloca en un lugar señalado, se entroniza, se inciensa y se
canta.
Canto: Danos un corazón, grande para amar (u otro adecuado)
.
3 . Lectura
de San Pablo a los Gálatas.

Palabra de Dios.
Canto: QUIERO DECIR QUE
SI, COMO TU MARIA, COMO TU, UN DIA , COMO TU MARIA QUIERO ENTREGARME A EL, COMO
TU MARIA, COMO TU, UN DIA, COMO TU MARIA QUIERO ADORARLE A EL, COMO TU MARIA
COMO TU UN DIA, COMO TU MARIA (u otro canto apropiado)
4.
LECTURA PERSONAL DE LA BULA MISERICORDIAE VULTUS.
Jesucristo
es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana
parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y
ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, «rico en misericordia» (Ef
2, 4), después de haber revelado su nombre a Moisés como «Dios compasivo y
misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad» (Éx 34,
6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la
historia su naturaleza divina. En la «plenitud del tiempo» (Gál 4, 4),
cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, él envió a su Hijo
nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien
lo ve a él ve al Padre (Cf. Jn 14, 9). Jesús de Nazaret con su palabra,
con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios. Siempre
tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de
alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación.
Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad.
Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro
encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada
persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de
la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el
corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro
pecado.
Hay momentos en los
que de un modo mucho más intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la
misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del
Padre. Es por esto que he anunciado un Jubileo extraordinario de la
Misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte
y eficaz el testimonio de los creyentes.
4 .ORACIÓN
RESPUESTA A LA LECTURA
ORACIÓN
Todos: ¡Danos tu
confianza, María!
Voz: ¿Queréis confiar en
Dios, aunque os exija lo imposible?
Todos: ¡Danos tu
confianza, María!
Voz: ¿Seréis capaces de
decir “SI” aun sin entender las propuestas de Dios?
Todos: ¡Danos tu
confianza, María!
Voz: ¿Saldréis a pregonar
la misericordia ofrecida Dios?
Todos: ¡Danos tu
confianza, María!
Voz: ¿Haréis frente a las
dificultades e, incluso, a las incomprensiones?
Todos: ¡Danos tu
confianza, María!
Voz: ¿Queréis encontrar,
con todas las consecuencias, a Jesús en Belén?
Todos: ¡Danos tu
confianza, María!
Voz: ¿Mantendréis firme
vuestro “sí” a Dios, en vuestras noches oscuras?
Todos: ¡Danos tu
confianza, María!
Voz: ¿Buscaréis a Jesús
sobre todas las cosas o lo dejaréis de lado?
Todos: ¡Danos tu
confianza, María!
7. EXAMEN DE CONCIENCIA
ANTES DEL SACRAMENTO
.Con María, la Puerta
Santa, no es de entrada sino de salida: “Hágase”
.Con María Inmaculada
aprendemos que, nuestras entregas hacia Dios y los demás, han de ser pacientes,
misericordiosas, afables y sabiendo que tienen sabor a eternidad: queda en la
memoria del Padre.
.Ella, la Virgen, es un
exponente de la Misericordia que Dios derrama. En Ella hace obras grandes y nos
enseña, en su pequeñez, lo que vale un encuentro con Él: todo es posible aunque
parezca un imposible.
.La misericordia es la
“viga” que sostiene a la Iglesia. O dicho de otra forma: la caridad personal
(lo que nos cuesta) es lo que en verdad llega a las personas. María se dio toda
para Dios y, DIOS, le hizo partícipe de su bondad.
.El fruto del “Sí” de
María es la obra maestra de la gran Misericordia de Dios: Cristo en Navidad.
.María no perdió nunca la
alegría porque, su alegría, estaba sostenida por su entrega constante,
valiente, generosa: ¡AQUÍ ESTÁ LA ESCLAVA!
.El Papa dice que “la
misericordia es el enemigo de la corrupción”. María, por lo tanto, es aliada de
la misericordia porque, en nada, conoció lo corrupto.
8. CONFESIÓN INDIVIDUAL.
8. FINAL
CON EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
A punto de iniciar el Año
Santo de la Misericordia, la Iglesia, nos invita a cruzar la Puerta Santa para
descubrir, de nuevo, el rostro de un Cristo que se da sin límites. Ahora, ante
el Santísimo, vamos a cruzar espiritualmente la distancia que existe entra la
tierra y el cielo. Venid, y adoremos. Venid y rebasemos la línea del odio hacia
el amor. Venid y traspasemos nuestros propios egoísmos, intereses y caprichos.
Con María, ante el Señor en la Custodia, preparemos el camino al Señor.
8.2.
ORACIÓN ANTE EL SANTÍSIMO ANTES DE LA BENDICIÓN
1. Oremos
por nuestra Iglesia diocesana de N.
Para que, en comunión con el papa Francisco y nuestro obispo N.,
viva este Año Santo como un momento extraordinario de gracia y de renovación
espiritual. Roguemos al Señor.
2. Oremos
por los presbíteros, ministros de la misericordia divina.
Todos oran en silencio. Luego, un
lector continúa diciendo:
Para que, con un corazón generoso, amen al pueblo que tienen
encomendado con las entrañas misericordiosas de Jesucristo, Buen Pastor, y
sean, a los ojos del mundo, el rostro compasivo del Señor, buen samaritano.
Roguemos al Señor.
R. Te rogamos, óyenos.
3. Oremos
por nuestros hermanos que son probados y sufren. Para que el Señor con su
venida cure los dolores de los enfermos, dé paz y alegría a los que no la
tienen y libre al mundo de todos los males. Roguemos al Señor.
R. Te rogamos, óyenos.
4. Oremos
por aquellas personas que se encuentran alejadas de la gracia de Dios debido a
su conducta de vida. Para que acojan la llamada a la conversión y se sometan a
la justicia en este tiempo oportuno para cambiar de vida. Roguemos al Señor.
R. Te rogamos, óyenos.
Señor todopoderoso, rico en
misericordia,
escucha nuestra oración,
y renuévanos con el fuego de tu
Espíritu Santo
para que el Jubileo de la
Misericordia
sea un año de gracia y
renovación,
y tu Iglesia pueda, con renovado
entusiasmo,
llevar la Buena Nueva a los
pobres
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