DOMINGO SOLEMNE DE LA ASCENSIÓN
Este domingo celebramos la Ascensión. El domingo que manifiesta el relevo que Jesús dio a sus discípulos y nos hace a nosotros, para seguir anunciando la verdad del Reino. Hoy anunciar la verdad no es fácil, nos recuerda el Papa cómo las falsas noticias, resultan muy eficaces en los medios de comunicación. Verdades a medias, falsas verdades... Jesús nos invita a ser comunicadores, a través de todos los medios posibles, de la verdad más bella: su mensaje.
La Ascensión no es una fuga de Jesús, no es su escapada. Como si se tratara de una trampolín, imaginamos la Ascensión del Señor, cogiendo impulso desde un monte. Pero el mensaje de la Palabra más bien nos invita a situar este acontecimiento en el contexto de una comida de despedida. Es el cuarto gran
acontecimiento acaecido en una comida comunitaria. Pone fin a la presencia
física de Jesús en la Tierra. Y, como pasa en la Última Cena, no sólo busca el
bien de los que comparten el banquete con Él, sino el de todos nosotros.
Recordemos esto que dice Jesús a sus discípulos en la Última Cena: «Os
conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el
Paráclito» (Jn 16,7). En efecto, sube al Cielo para enviarnos su Espíritu,
el cual vive ahora en nuestro corazón.
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