Una cuestión de amor
Acaba este puente que en Zaratán nos ha enlazado a tantas cosas: recuerdos de nuestros seres queridos, tradiciones, también la fiesta: su colorido y sonrisa. Festejamos en tradición: salchichas, encierros, música y baile. Quizá todo ello contrasta con la impronta cristiana de estos días: el recuerdo de nuestros difuntos, nuestra plegaria en el cementerio. ¿Somos la nota melancólica en medio del bullicio de estos días? Si así fuese, o si así es, no estaría mal iniciar un debate en creatividad para transmitir sentido a estos días.
A la tarde colgaremos las máscaras y maquillaje, mañana volverán los chándals, las botas y quizá la bufanda. Mañana volveremos a sentir que estamos sujetos a rutinas y normas. Sí, todos estamos sometidos a normas y leyes. Hay reglas para organizar el tráfico, la vida en las ciudades, las relaciones entre las empresas y muchas otras cosas. La liturgia de este domingo nos recuerda que también hay muchos mandamientos en la Iglesia. Sucede hoy y ya sucedía hace muchos años. Por eso el evangelio nos presenta a un escriba que se acerca a Jesús. Quiere saber, cuál es el más importante de todos los mandamientos. La respuesta de Jesús es clara: lo más importante es la relación con Dios y con los hermanos. Esa relación es la misma en ambos casos. Debe ser una relación de amor.
Acaba este puente que en Zaratán nos ha enlazado a tantas cosas: recuerdos de nuestros seres queridos, tradiciones, también la fiesta: su colorido y sonrisa. Festejamos en tradición: salchichas, encierros, música y baile. Quizá todo ello contrasta con la impronta cristiana de estos días: el recuerdo de nuestros difuntos, nuestra plegaria en el cementerio. ¿Somos la nota melancólica en medio del bullicio de estos días? Si así fuese, o si así es, no estaría mal iniciar un debate en creatividad para transmitir sentido a estos días.
A la tarde colgaremos las máscaras y maquillaje, mañana volverán los chándals, las botas y quizá la bufanda. Mañana volveremos a sentir que estamos sujetos a rutinas y normas. Sí, todos estamos sometidos a normas y leyes. Hay reglas para organizar el tráfico, la vida en las ciudades, las relaciones entre las empresas y muchas otras cosas. La liturgia de este domingo nos recuerda que también hay muchos mandamientos en la Iglesia. Sucede hoy y ya sucedía hace muchos años. Por eso el evangelio nos presenta a un escriba que se acerca a Jesús. Quiere saber, cuál es el más importante de todos los mandamientos. La respuesta de Jesús es clara: lo más importante es la relación con Dios y con los hermanos. Esa relación es la misma en ambos casos. Debe ser una relación de amor.
(PINCHA EN EL TÍTULO PARA SEGUIR LEYENDO)

